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| miércoles 08 de septiembre 2010 |
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ISRAEL Y HEZBOLÁ
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El 12 de julio tropas del grupo fundamentalista chiíta Hezbolá, auspiciado por Siria e Irán y que tiene como base Líbano, penetraron ilegalmente en territorio israelí, bombardearon asentamientos agrícolas y poblados hiriendo a cinco civiles; atacaron a una patrulla, asesinaron a ocho soldados israelíes y secuestraron a otros dos soldados.
Como consecuencia, Israel inició un operativo militar en Líbano, el primero desde su retirada unilateral del sur de dicho país en mayo de 2000, con el objetivo de recuperar a los soldados israelíes y desmantelar las guerrillas del Hezbolá que han lanzado más de 2700 misiles a territorio israelí, alcanzando hasta la ciudad de Haifa, que han causado más de 90 muertos y más de 600 heridos.
El ejército israelí se ha enfrentado al hecho de que tanto en Beirut como en el sur del Líbano, Hezbolá construyó sus infraestructuras en medio de la población civil y desde allí lanzan sus ataques en contra de Israel. Con el fin de prevenir pérdidas civiles las Fuerzas de Defensa Israelíes distribuyen panfletos llamando a la población civil libanesa a alejarse de los terroristas de Hezbolá y sus bases de operación.
El Primer Ministro israelí, Ehud Olmert ha declarado que continuará el operativo, considerado un acto de autodefensa legítimo, hasta que se cumplan las siguientes condiciones:
* La liberación de los dos soldados secuestrados
* El cese de lanzamiento de misiles contra su territorio y,
* La aplicación de la Resolución, 1559 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que insta al desarme total del Hezbolá y la frontera sur del Líbano.
La dirección de Hezbolá apuesta a encerrar a Israel entre dos frentes: el chiíta de Hezbolá y el sunita de Hamas. Cabe recordar que desde el 25 de junio Israel mantiene otro operativo militar en la Franja de Gaza como respuesta al asesinato de dos soldados israelíes y el secuestro de uno por parte de la organización integrista islámica Hamas –misma que preside el gobierno de la Autoridad Nacional Palestina y que exige la liberación de presos palestinos que se encuentran en las cárceles de Israel. Oficiales del gobierno israelí han señalado que el operativo en su frontera sur continuará hasta la liberación del soldado israelí sin condiciones.
En este contexto, para entender la situación actual que se vive en Líbano es necesario partir del hecho de que ésta no es una confrontación de Israel en contra de Líbano, sino de un conflicto que tiene lugar en el Líbano en contra de una organización terrorista, esencialmente anti-israelí, que posee armas de exterminio masivo, entre éstas, cohetes de largo alcance, armas que ni siquiera algunas naciones de la región disponen.
Que una organización terrorista posea armas aún más destructivas que algunos estados en una región, es un hecho que viola cualquier acuerdo y principio internacional en cualquier lugar del mundo.
La guerra entre Israel y Hezbolá es una guerra no convencional. Israel no tenía más alternativa frente a una organización terrorista que la amenaza a muerte, que desarmarla con sus propias fuerzas. Israel atacó en defensa propia y cualquier otro Estado del mundo en las mismas condiciones, habría hecho lo mismo.
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